Historia

Aventurero, escritor, coleccionista, ilustrador, arquitecto, diseñador, empresario y hombre de negocios son sólo algunas palabras que se han utilizado para describir a William Spratling, una persona que sin duda tuvo mucho que ver con la transformación de Taxco de pequeño pueblo a centro de diseño.

Spratling llegó a México por primera vez en 1926 para impartir un curso de verano en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Se enamoró del país y, cautivado por la belleza y el potencial de Taxco, decidió establecerse en esta región de Guerrero en 1929. Se mudó allí con la intención de revivir las tradiciones plateras de la zona, no a través de la producción de metal ni de la joyería tradicional, sino a través de la perspectiva del diseño moderno.

William Spratling falleció en 1967 sin testamento ni herederos, por ser homosexual. Por ello, sus posesiones, enseñanzas y los derechos sobre su platería pasaron al estado de Guerrero. Un año después, Alberto Ulrich, coleccionista italiano y gran amigo de Spratling, logró recuperar el patrimonio del diseñador y sus derechos para fundar Sucesores de William Spratling , un proyecto destinado a difundir y continuar el legado de este destacado diseñador.

Donada en 2012 por la familia de Albert Ulrich al Museo Franz Mayer de la Ciudad de México, esta exposición tuvo como objetivo mostrar la trayectoria de la visión de Spratling sobre el diseño como herramienta no solo estética, sino también de transformación social. En 2015, la colección se trasladó a Washington D. C. para su exhibición en el Instituto Cultural Mexicano. Enlace a la publicación del gobierno mexicano .

La hija de Alberto Ulrich, Consuelo, ha revitalizado su taller original en Taxco para elaborar las auténticas piezas Spratling, todos sus diseños. El linaje directo de Spratling se mantiene vivo y la marca sigue vigente. Todas las piezas son de plata .950, salvo indicación contraria.


Spratling y Frida Kahlo

Archivo Diego Rivera y Frida Kahlo, Banco de México

Alberto Ulrich

Un amigo de William Spratling, un italiano llamado Alberto Ulrich, compró la propiedad cuando William falleció en 1967. Es con su familia que la marca se mantiene viva hasta el día de hoy.